¿Alcanzamos nuestros sueños?¿Conseguimos nuestros objetivos?

 

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Imagen gentileza de Sandra Expósito, Bony, tomada durante el desfile de Mapy del Río -Barcelona en La Quadra de Sabadell

En esta aventura de La Quadra de Sabadell en la que nos metimos casi sin quererlo, sin saberlo y, sobre todo, sin pensarlo mucho los acontecimientos empresariales nos van sorprendiendo poco a poco, algo que no deja de ser normal cuando pones las cosas en manos de Dios y dedicas todo tus esfuerzos a que todo fluya y todo suceda.

Decir que después de casi ocho meses (antes del año) se ha conseguido alcanzar aquel punto que cada uno le llama de una manera (punto muerto, break-even, umbral de rentabilidad, etc.) pero que todos sabemos que significa, sería mucho decir cuando tampoco contamos con un ejercicio histórico completo. Lo que sí puedo decir es algo más ‘rural‘: empezamos a verle las orejas al lobo, aunque en este caso sea en sentido positivo.

No creo que este blog tuviera mucho sentido sino fuera para que sirviera de guía y ejemplo para nuevos emprendedores, salvando toda las distancias habidas y por haber con otras iniciativas similares. La realidad es que cuando empezamos a redactarlo nos hubiera gustado que fuera más un diario de emprendimiento pero las circunstancias  -especialmente todo lo que tuvo que ver con las obras- nos hizo ver que aquello podría acabar resultando muy decepcionante para cualquier nuevo emprendedor y aparcamos esa idea. Ahora trataré de retomarla y explicar la parte más importante de toda la historia sin llevarlo todo al detalle en el que nos acabaríamos perdiendo como casi nos sucedió a nosotros mismos (no quieran ni saber la de veces que hubiera arrojado la toalla sino fuera por lo cabezones que llegamos ser los promotores de La Quadra de Sabadell).

Como no me quiero extender -algo muy natural en mi forma de escribir-, en este artículo me quedaré con algo básico: la Paciencia. Cuando los cristianos hablamos de que las cosas suceden en los tiempos de Dios y no en los terrenales, estoy convencido de que nos referimos a esto precisamente.

Nada, ningún proyecto que inicies, se verá reflejado tal y como pensabas hasta pasado un tiempo bastante indeterminado, algo que sólo Dios lo sabe y/o lo determina. Todos tus planes y tus cálculos -el papel y las hojas de cálculo, lo acaban soportando casi todo- se irán al garete indefectiblemente cuando tu idea, tu proyecto, tu sueño, entre en el mercado real. Unos por más y otros -la inmensa mayoría- por menos. Creo que con eso contamos casi todos pero, la verdad, no contamos casi nadie con unos fondos de garantía para sobrellevar esos meses perversos, en los que nada sale como tu pensabas. O si contábamos con ellos -nuestro caso-, los constructores se ocuparán de que los agotes y hasta te acabes empeñando para finalizar las dichosas obras y comenzar a trabajar -también nuestro caso-.

Por eso yo recomendaría, a todos los nuevos emprendedores, dos cosas básicas de cualquier emprendimiento comercial y, sobre todo, aquellos relacionados con la hostelería:

1º La selección del constructor y del ingeniero que validará las obras

No corras, no te fijes sólo en el precio ni tampoco en su buen hacer comercial que, al final, nada tiene que ver con la ejecución de las obras. Exige referencias de obras realizadas por ellos, imprescindible absolutamente. Habla con otros clientes de los candidatos antes de decidirte por ninguno de ellos.

Y, sobre todo, que sean de la ciudad en la que vas a abrir tu negocio o lo más próximo posible. Si estás fuera de Barcelona, no se te ocurra seleccionar a ninguno de Barcelona o del cinturón (es nuestra ciudad de referencia, según quien lo esté leyendo será otra la ciudad pero el mismo problema); que no estén a más de media hora -con tráfico- de donde se ubique el negocio que vas a comenzar, cueste lo que te cueste menos que otro más cercano. Lo acabarás pagando con sangre y lágrimas. Ciudades como Bogotá lo tienen más crudo, seguro.

Tranquil@s, también le dedicaré un capítulo a lo que deberíais poder hacer vosotr@s y lo que podéis dejar en sus manos que no es todo, ni mucho menos, comenzando con la compra de materiales.

2º Paciencia

Si lo hiciste todo bien, es decir, la conceptualización de tu negocio -de esto hablaré otro día- y la selección de la ubicación del negocio (incluyese aquí el análisis de mercado potencial en la zona), los resultados acabarán aflorando, más tarde o más temprano . Date y dale tiempo al proyecto antes de desesperarte y empezar a cambiarlo todo, será lo peor que podrás hacer.

Hay momentos en los que la desesperación te llevaría a hacerlo, sé lo que es pero la experiencia en otros muchos negocios me orientó a no caer en este ni en otros muchos errores muy comunes. Hablaremos de todo ello, lo prometo. 

 

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