Dos voces, dos soles

dsc_0742

El pasado viernes 14 de Octubre, tuvo lugar, en el personal espacio musical y gastronómico de La Quadra de Sabadell, una actuación muy especial a cargo de dos voces jóvenes, una muy joven –Laura Cruz– y otra más experta y más curtida aunque igualmente muy joven –Germán Ferreyra-, que deleitaron a todo el público asistente con un amplio repertorio musical y un par de excepcionales duetos, todo y que no hacía sino unas poquísimas horas que se habían conocido. Cuando dos profesionales de nuevo cuño se atreven con este tipo de interpretaciones, sólo caben dos posibilidades: o son muy buenos o son muy atrevidos. En el caso que nos ocupa y para fortuna de cuantos estábamos en la sala, se conjugaron ambos calificativos, buenos y atrevidos.

Era la presentación oficial de Laura Cruz en Barcelona, recién llegada desde Inglaterra (Bristol), con su voz de soul profunda, aterciopelada y llena de matices. No nos hubiera extrañado de tratarse de una mujer de una cierta edad, con empaque y experiencia musical, pero ver y escuchar interpretar a una adolescente de quince años, piezas de Tina Turner, pongo por ejemplo, y que no tuviéramos la sensación de que estaba asesinando una canción mítica de una superestar, antes al contrario nos transportara a grandes y glamurosos escenarios, se acabó convirtiendo en toda una experiencia.

No quiero pecar de excesivamente elogioso, por cuanto los lectores pueden interpretar que al tratarse de una ‘teenager’ se tiende a resultar más comprensivo, pero créanme cuando les digo que no lo soy en absoluto. Su trabajo es humilde, sencillo y muy efectivo. Su voz muy personal y característica y la elección de las piezas que interpreta se ve muy influenciada, posiblemente, por haber pasado por el UK MIC, concurso en el que resultó finalista. Estamos, ya, esperando su regreso y la influencia que puedan haber adquirido nuevas melodías, más acordes a su edad y a sus características pero lo que sí puedo asegurarles es que apunta alto, muy alto, apenas tenga un poco de suerte con los profesionales que le rodeen.

Al día siguiente, tuve ocasión de repetir la experiencia en el Hotel Hilton de Barcelona, con motivo del World Fusion Barcelona, donde Laura Cruz volvía a actuar y tuvo que enfrentarse a mil y un imprevistos técnicos que hubieran mermado las posibilidades de cualquier profesional ducho en los más difíciles escenarios. De nuevo, su atrevimiento y su juventud, aunados a su indudable calidad, hicieron lo imposible y le hicieron arrancar los más sentidos aplausos de la noche. Mucho más suelta y menos encorsetada -a más público, pero mucho más que en La Quadra– añadió muchos más motivos para ganarse al siempre respetable. En términos taurinos, hubiera cortado dos orejas, con seguridad.

Por cierto que, tanto en Barcelona como en La Quadra, Laura Cruz lució dos modelos de su amiga, la diseñadora colombiana, Mapy del Río que estuvo presenciando en directo su actuación.

Por su parte, Germán Ferreyra, es de esos argentinos a los que siempre quisieras tener a tu lado como amigo. Una persona formal, bohemia, de dulce voz y atemperado ánimo, capaz de enamorar a las mujeres con sus baladas y poner a tono a los hombre con sus tangos de voz rasgada. Había podido escucharlo en sus grabaciones disponibles en su página, pero debo reconocer que al natural resulta envolvente con sus canciones y el sonido tibio, alegre a veces, dulce la mayaría de ocasiones, de su inseparable guitarra española.

Tiene un especial sentido del compañerismo, de la camaradería; se sintió, en todo momento, comprometidamente atento con Laura durante los ensayos, orientándola y dándole la confianza que en esos momentos una joven cantante puede necesitar. Eso no sólo resultó divertido sino que además fue aleccionador por cuanto ella se atrevió a compartir los duetos que él le propuso, maravillosos, de verdad. Si se lo propone, será un gran profesor pero acabaremos perdiendo a un genial intérprete al que sólo le falta esa pizca de suerte, siempre necesaria, para dar el salto a cantante de sus propias piezas musicales.  Estoy seguro que, siempre que su agenda se lo permita, contaremos con Germán en La Quadra de Sabadell.

Germán Ferreyra interpreta el triste lamento Yira Yira, del maestro Enrique Santos Discépolo

Para finalizar este reportaje, las dos voces, dos soles, interpretando una conocida melodía a dúo.

Pronto tendremos, de nuevo entre nosotros, a Germán Ferreyra y no mucho más tarde a Laura Cruz. Gracias a los dos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s